EL DESAFÍO DE LA EMPRESA FAMILIAR: SOBREVIVIR LA SEGUNDA GENERACIÓN

Por Andrés Budinich Vildósola.

 

Más del 70% de las empresas en el país son familiares y menos del 15% de estas logran trascender la segunda generación.

 

La empresa familiar se caracteriza en general por estar compuesta por un grupo familiar, que parte con uno o más miembros de la familia y se planifica o espera que las futuras generaciones de la familia se integren y participen de ella y sus frutos.

La empresa familiar nace generalmente como un emprendimiento que paulatinamente se expande y, con esta expansión, su operación y riesgos se complejizan lo que hace indispensable su reestructuración con la finalidad  de enfrentar en la forma más eficiente y segura posible el día a día. Esta es la evolución natural de la empresa familiar.

Parte del desafío del Fundador o la Primera Generación y las generaciones que sigan integrándose en la empresa familiar, será consolidar lo creado para no solo mantener el valor, sino que aumentarlo. Esto implicará que la empresa familiar evolucionará ya no de manera natural sino que de manera dirigida e intencional. Mayor complejidad de los negocios, mayor compromiso de normas jurídicas aplicables, incremento de la exposición a riesgos de distinta naturaleza, la necesidad de implementar reglas de cumplimiento normativo (tanto familiares como empresariales) más exigentes, necesidad de visualizar con más profundidad temas societarios, financieros, laborales y tributarios, además de la potencial necesidad de cumplir con estándares de compañías más grandes con las que operan o desafíos crossborder, hacen evidente que su desarrollo y sobrevivencia implica la necesidad de una adecuada asesoría jurídica y de negocios.

En esta línea, será fundamental para que esta evolución dirigida tenga éxito, que haya un sistema de instancias y normas claras que regulen la relación entre familia y empresa. En este mismo sentido, toman relevancia los Gobiernos Corporativos Familiares y los Gobiernos Corporativos para la administración de la empresa familiar.

Hemos podido observar que aquellas empresas que no cuentan con asesoría jurídica adecuada, asumen el riesgo de fracasar en su intento de expansión y transmisión generacional, o si lo logran, la dificultad y costos pueden ser mucho mayores. El gran desafío de las empresas familiares, es sobrevivir y profesionalizarse, de modo de asegurar su máxima rentabilidad y sustentabilidad/sostenibilidad en el tiempo. En este proceso, la mirada legal, de auditoria y cumplimiento es clave.

En este sentido, el tiempo es de importancia, más aún cuando se busca profesionalizar la empresa familiar del emprendimiento iniciado por el fundador, a la empresa que se desarrolla e integra a distintas generaciones de la familia. Anticiparse y hacerse asesorar con suficiente tiempo para poder abordar preguntas que si bien, pueden no ser una realidad en el presente, sí lo serán en un futuro no tan lejano, como por ejemplo:  ¿Quiénes pueden participar en la empresa familiar?, ¿Cómo hago que todos se sientan integrados siendo que no todos participan de la empresa?, ¿Pueden trabajar en la empresa los cónyuges de mis hijos o hijas? ¿Cómo regulo lo anterior?, ¿Está preparada la familia en caso de que el fundador muera?, etc.

Todas estas preguntas son legítimas y de no ser abordadas a tiempo y con anticipación, sin una potencial fuente de conflictos, con alcance suficiente para afectar la empresa o la misma flexibilidad y adaptabilidad de la familia empresaria. Desarrollar una Asamblea y/o Consejo Familiar, Protocolo Familiar, Genograma Familiar y otras herramientas de gobierno corporativo familiar, ayudan a resolver estos temas y son un buen comienzo para proteger no solo el patrimonio de la empresa familiar sino que también el patrimonio humano familiar, que es el que mueve al primero.