EL FIN DE UNA ERA: LA DESAPARICIÓN DE LA TASA LIBOR

Por Javier Edwards Renard.

 

La tasa LIBOR (London Interbank Offered Rate) se ha publicado diariamente desde el año 1986, en forma oficial, para cinco monedas. A consecuencia de la crisis financiera de 2008, la confianza entre bancos se debilitó notoriamente dejando en evidencia el Talón de Aquiles de la determinación de tasa por esta vía.

 

¿Qué es la tasa LIBOR?

La LIBOR (London InterBank Offered Rate, «tipo interbancario de oferta de Londres») es una tasa de referencia diaria basada en las tasas de interés a la cual los bancos ofrecen fondos no asegurados a otros bancos en el mercado monetario mayorista o mercado interbancario. El LIBOR será ligeramente superior a la tasa London Interbank Bid Rate, la tasa efectiva bajo la cual los bancos están preparados para aceptar depósitos. Es aproximadamente comparable con la tasa Federal funds rate de los Estados Unidos. La LIBOR es fijada por la Asociación de Banqueros Británicos (British Bankers Association), y el resultado se publica alrededor de las 11:00 GMT.

La LIBOR es publicada diariamente para cinco monedas y plazos que van desde overnight hasta 12 meses. Adicionalmente, para uso global se publica la definición de condiciones contractuales en el mercado financiero, para créditos, derivados y bonos con pagos variables. Este tipo de interés interbancario, desde febrero de 2014 se encuentra bajo la supervisión de la Intercontinental Exchange Benchmark Administration (IBA).

¿Por qué su reemplazo y qué viene a continuación?

La LIBOR se vio en serios problemas durante el estallido de la crisis financiera del año 2008. En ese momento, la confianza entre los bancos del sistema se debilitó al punto que no era posible sino obtener tasas overnight. Posteriormente, dicha confianza se debilitó aun más cuando el año 2012 se tomó conocimiento de la colusión entre participantes del panel de bancos, que vendrían desde tan atrás como el año 1991, dejando en evidencia que la tasa no tenía la confiabilidad que se le había asignado.

En este escenario, y en tanto la LIBOR ha seguido siendo la tasa de referencia por excelencia, se adoptaron una serie de medidas destinadas a recuperar la confianza perdida: /i/ el traspaso de supervisión de la LIBOR desde la BBA hacia los reguladores del Reino Unido, en particular, la Financial Services Authority (FSA), /ii/ distintos agentes del mercado, incluyendo reguladores y empresas de trabajo comenzaron a proponer planes para retirar las lasas referenciales existentes e iniciar un proceso de reemplazo.

Lo anterior dio lugar a que, en noviembre de 2017, la Financial Conduct Authority (FCA) se pronunciará, señalando que a partir del cierre de 2021 no se citará al panel de bancos a participar del proceso de entrega de la LIBOR y se detendrá el monitoreo de las tasas referenciales. La razón principal es la insuficiencia de la frecuencia y volumen de transacciones que permita sustentar parámetros relevantes para los mercados. Adicionalmente, el International Accounting Standard Board (IASB) comunicó al mercado el proyecto de modificación de la Norma Internacional de Contabilidad 39 (NIC 39) y la Norma Internacional de Información Financiera 9 (NIIF9), proponiendo como fecha de aplicación el 1º de enero de 2020, permitiendo, además, su adopción anticipada.

Efectos del cambio

  • Costos y riesgos considerables para las entidades financieras y las corporaciones: Las tasas alternativas propuestas son calculadas de manera diferente, por ende, los pagos bajo los contratos que referencien las nuevas tasas podrían serán distintos a los referenciados a LIBOR. Si bien hoy en día existe una propuesta concreta de nuevos indicadores por moneda, existe incertidumbre respecto de cómo operará y de qué manera los contratos vigentes con LIBOR migrarán hacia las nuevas tasas con el menor ipacto y costos posibles tanto para los bancos como sus deudores.
  • Su uso como referencia en contratos operacionales o de servicios, para pagos por conceptos de atrasos o multas. Esto implica que su desaparición no sólo tendrá efectos en el ámbito estrictamente financiero sino también en un serie de otros contratos que la usan como mecanismos referencial.
  • Inventario de estipulaciones contractuales que permitan enfrentar el cambio. Las partes afectadas deberán /i/ si los contratos del caso cuentan con una regla para el caso que no exista LIBOR disponible y el mecanismo de reemplazo, y /ii/ en caso que ello no esté regulado, será necesario iniciar renegociaciones entre entidades y, en algunos casos, a posibles arbitrios y/o juicios. Algo de esto ya ocurrió durante la crisis financiera del 2008, cuando fue necesario incluir en los contratos cláusulas denominadas “market disruption” para enfrentar el hecho que no había LIBOR disponible sino sólo para periodos overninght.

Desafíos

Faltando menos de dos años para que se produzca el cambio definitivo en la materia, es necesario necesario incorporar este problema como parte de la planificación operacional, financiera y tecnológica de los bancos, estableciendo acciones con la debida anticipación para direccionar los planes y que estos permitan abordar ámbitos de impacto. Mientras antes ocurra lo anterior, habrá mayor certeza sobre el resguardo de la estabilidad operacional y de los resultados financieros de una entidad.

EE.UU. y la idea de la SOFR: una alternativa para economías indexadas al dólar americano.

Para desarrollar e implementar un reemplazo de la versión denominada en dólares de la LIBOR, la Reserva Federal estableció en 2014 el Comité de Tasas de Referencia Alternativas (ARRC, por su sigla en inglés), instancia que reunió a representantes del sector privado y reguladores. En mayo 2016, el comité había reducido la búsqueda a dos opciones: /i/ la tasa de interés interbancaria de la Reserva Federal de Nueva York y /ii/ una tasa basada en acuerdos de recompra, que son transacciones para préstamos a un día garantizados por valores del Tesoro de Estados Unidos (SOFR). Después de discusiones y comentarios de grupos asesores, el comité identificó a la SOFR, como la mejor opción.

LIBOR vs SOFR

Mientras la LIBOR depende de las expectativas de los banqueros, la SOFR se basa en transacciones reales de una serie de empresas que incluyen a corredoras, fondos del mercado monetario, administradoras de activos, compañías de seguros y fondos de pensiones. También es diferente de la Libor en que es una tasa garantizada, ya que las tasas de recompra se derivan de préstamos garantizados, o respaldados por activos. Es una tasa de interés a un día, basada específicamente en préstamos a un día; la Libor, por contraste, cubría vencimientos de préstamos desde un día a un año. Y el volumen de transacciones en las que se basa la SOFR es significativamente mayor.

¿Está listo el mercado para dejar la LIBOR por la SOFR?

Hasta ahora hubo un grado de complacencia en la reducción de las exposiciones a largo plazo a la LIBOR, según el estratega Blake Gwinn de NatWest. ARRC ha establecido grupos de trabajo para que los participantes del mercado basados en el crédito adopten un idioma de respaldo en contratos para productos como préstamos e hipotecas en caso de que LIBOR se deje de publicar. Ese es un primer paso hacia el fin de lograr que las empresas adopten la SOFR como su referencia. Sin embargo, no obstante la inminencia de su desaparición, todavía existe un importante grado de incertidumbre respecto de las alternativas financieras de reemplazo de la referida tasa y sus implicancias legales y contractuales. Por el momento, es fundamental, por una parte, la revisión de los contratos financieros y otros que tienen pactada la LIBOR como tasa, con el objeto de saber si cuentan o no con estipulaciones que permitan su reemplazo y, por la otra, elaborar cláusulas que regulen el cambio en este caso y en cualquier escenario futuro de naturaleza similar.