EL PROBLEMA DEL ALTO COSTO Y ESCASEZ DE LOS SERVICIOS DE RECEPTORES JUDICIALES

Por Daniela Necker.

 

Los procesos judiciales requieren la contratación de un receptor judicial para realizar una serie de gestiones, sin embargo, nos vemos enfrentados al problema del alto costo y escasez de sus servicios, lo que en definitiva encarece y dificulta altamente la tramitación de los procesos judiciales.

Los receptores judiciales son auxiliares de la administración de justicia y ministros de fe encargados de realizar una serie de diligencias en la tramitación de los procesos judiciales, tales como efectuar notificaciones, practicar audiencias de prueba testimonial, practicar audiencias de prueba confesional, realizar y solicitar la inscripción de embargos, entre otras cosas.

Atendida la dimensión de sus funciones, es que en casi todo proceso judicial son múltiples los trámites y diligencias para los cuales se requiere la contratación de un receptor judicial, en consecuencia, su participación pasa a ser un elemento indispensable para el éxito de los objetivos que se pretenden en el proceso.

Sin embargo, a la hora de necesitar los servicios de estos funcionarios nos vemos enfrentados a dos grandes problemas.

El primer problema, son los altos honorarios que llegan a cobrar los receptores judiciales por sus funciones. En efecto, si bien los aranceles de estos funcionarios son fijados por ley, en la práctica dichos costos son mucho mayores, dado que cada gestión implica otros trámites que se suman al arancel fijado, tales como el transporte, levantamiento de actas e informar estas últimas al tribunal, gastos adicionales que son fijados discrecionalmente por los receptores. Además, este arancel aumenta cuando la gestión se encarga en calidad de “urgente”.

Lo anterior provoca que la tramitación de un proceso judicial se encarezca, tanto para los trámites iniciales como aquellos que se requieren conforme avanza el litigio, dado que se trata de gastos necesarios e indispensables para el proceso, independiente del tribunal al que se recurra, sea arbitral, especial o de la justicia ordinaria.

Así, los intereses de un potencial demandante o de un demandado obligado a someterse a un litigio, deben considerar, además del mérito de lo pretendido y las posibilidades de éxito, los costos por concepto de receptor judicial, a pesar de que en ciertas ocasiones son imposibles de advertir. Incluso, pese a lo altamente improbable, nos podemos enfrentar al escenario donde los costos del juicio son mayores a la cuantía pretendida, lo que lleva a replantearse la estrategia de cómo solucionar de manera más eficiente el conflicto, evitando en algunos casos la judicialización.

El segundo problema a la hora de necesitar los servicios de un receptor judicial es su baja disponibilidad, lo que obedece en gran medida a su limitado número. Cada receptor judicial tiene competencia para actuar sólo dentro de un determinado territorio jurisdiccional, cuyos cupos están previamente definidos. Pese a su número, la realidad es que hoy no dan abasto para atender de manera expedita todos los requerimientos que reciben.

Por ejemplo, para el territorio de la Corte de Apelaciones de Santiago existen poco más de 140 receptores judiciales activos, aun así, eso no es suficiente.

Lo descrito puede llevar a dilaciones en la tramitación de los procesos judiciales, e incluso entorpecimientos que culminan en discusiones entre las partes que el tribunal debe resolver, lo que recarga aun más el trabajo de la litigación.

En este contexto, la necesidad de los servicios de los receptores judiciales presenta dificultades que influyen en la tramitación de los procesos judiciales, razón para previamente ponderar este apartado al momento de tomar la decisión de involucrarse en un litigio. Mediante la anticipación de esta necesidad y sus dificultades podremos alivianar dicha carga y facilitar el acceso al objetivo pretendido.

En Palma Edwards Veszpremy estamos conscientes de los desafíos que plantean los distintos medios de solución de conflictos, razón por la que analizamos los diversos métodos y herramientas que se pueden diseñar e implementar para efectos de ofrecer a nuestros clientes una solución eficiente a sus necesidades.