No existe ninguna duda que los grupos empresariales (o grupos corporativos) se encuentran envueltos en todas las dimensiones del mundo de hoy. Es increíble como en cualquier actividad en la que nos involucramos lo más probable es que nos encontremos relacionándonos con uno o más grupos empresariales. Sólo para dar algunos ejemplos: los autos que manejamos, los productos que compramos en el supermercado, el computador que estoy usando para escribir este mismo artículo o la ropa que estamos usando, probablemente son todos provenientes de empresas estructuradas como grupos corporativos, que en algunos casos pueden ser multinacionales en caso de estar compuestas por entidades de más de un país. Los casos recién mencionados son indicativos de que la proliferación, crecimiento y poder del fenómeno de los grupos corporativos no es exclusivo a grandes empresas, sino que se ha hecho común, del mismo modo, a medianas y pequeñas empresas.

La razón de lo anterior es bastante simple, al menos de una mirada rápida. La estructura ofrecida por los grupos empresariales otorga a los empresarios varias ventajas:

a) Flexibilidad para separar los diferentes negocios en los que una empresa pudiera estar involucrada;

b) Habilidad para levantar capital para dichos negocios;

c) Permite reducir los riesgos de la empresa al negocio específico, no expandiéndolos al resto de las líneas de negocio del grupo; y,

d) Otorga una estructura organizacional eficiente.

En resumen, las estructuras de grupos se presentan como ideales para el ingreso a un gran número de negocios y enfrentar los requerimientos particulares de cada uno de ellos.

Para poder obtener las flexibilidades y ventajas previamente mencionadas, los grupos corporativos se escudan en el concepto de la personalidad legal separada de la sociedad, que difiere de aquella de sus socios o accionistas, permitiendo limitar las responsabilidades de la sociedad matriz por aquellas de las subsidiarias, al monto que la matriz se ha comprometido en la misma subsidiaria.

Sin embargo, si bien del todo legítimo, el uso de grupos empresariales ha llevado a abusos que han sido apuntados como el resultado de la falta de regulación de los grupos empresariales como un todo. Los tipos de abusos varían toda vez que también que varían las especiales estructuras de grupos de acuerdo con cada jurisdicción, así como la cultura tanto legal como de negocios de cada una de ellas. De cualquier modo, se puede mencionar que los abusos más comunes, sin importar la forma particular que el grupo tome, se refieren a: conflicto de intereses como resultado de una administración centralizada, transferencia de fondos dentro de las compañías que componen el grupo, falta de protección de partes interesadas (stakeholders), falta de un buen gobierno corporativo del grupo como un todo, etc.

Por lo tanto, queda claro que los intereses legítimos de las principales partes involucradas en las transacciones del grupo se encuentran en riesgo, especialmente aquellos de los inversionistas, trabajadores, acreedores tanto voluntarios como involuntarios, y consumidores. Y porque esos intereses necesitan ser protegidos es que aparece la idea de regular los grupos corporativos.

Sin perjuicio de la realidad previamente descrita, una regulación amplia de los grupos corporativos es difícil de encontrar en los diferentes regímenes legales. En las diversas jurisdicciones la mayoría de las regulaciones que se refieren a grupos empresariales emergen como una solución a abusos que previamente existen usando las formas de grupos, pero sin un sentido de unidad o coherencia entre ellas. Estas regulaciones normalmente corresponden a un intento de establecer un marco regulatorio entre matrices y subsidiarias.

Pero ¿es realmente necesario contar con una regulación comprensiva que involucre los grupos empresariales como un todo? O ¿es suficiente con regular transacciones particulares por o entre las partes involucradas que constituyen los abusos? O más aún ¿es realmente deseable tener algún tipo de regulación de los grupos empresariales?

Es importante tener en consideración que una regulación de los grupos corporativos como un todo interferirá con la responsabilidad limitada de que gozan las entidades que los componen por el sólo hecho de haber sido creadas como sociedades. Por otro lado, una falta de regulación absoluta puede resultar en graves abusos por parte de los controladores de estos grupos.

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La presente información es un servicio de cortesía de PALMA, y no constituye una opinión o asesoría legal respecto a un caso particular